martes, 14 de abril de 2026

De un par de escalones que se repiten

Vamos a sincerarnos,
mientras bebes un café
o tu segunda cerveza,
mientras platicas con tu amiga
o una desconocida,
y estás distraída
en la pintura en las paredes
o en la música de fondo.

- al fondo junto a la escalera -

Vamos a sincerarnos,
mejor dicho voy, voy, voy
a dejar de hacerme pendejo,
porque me falta valor
pero me sobran palabras
aunque no las encuentro,
y pedazos de mi mismo
aunque tampoco los encuentro.

-al fondo junto a la escalera -

Voy a sincerarme al menos,
lo voy a intentar antes
de que me vuelva viejo
más que el Dios en el que creo
desde que te vi sonriendo
desde que te extraño en el espejo
en el que nunca haz estado
pero faltas, sentada a mi lado

-al fondo junto a la escalera - 

Porque me niego a pensar
que la generación espontanea
es la autora de las pecas
en tus mejillas y de los hoyuelos
que no lleno con mis besos
pero que se despiertan al momento
en que ríes y lo iluminas todo
mientras sólo bebo, y te miro

-al fondo junto a la escalera -  

O tus manos de poeta
o tu alma de poeta,
o tus ojos que combinan
perfectamente con tu blusa,
como tus sueños con tus palabras
o tus pasos con tu lucha,
que aplaudo y sigo
y defiendo pero bajito

-al fondo junto a la escalera -  

Dios es apenas un crío
que está aprendiendo a caminar,
por eso no me salen las palabras,
porque aún no las inventa,
no están en la biblia,
ni en las instrucciones de armado,
ni hay manual de usuario,
por eso no digo nada y sigo callado.

-al fondo junto a la escalera -