viernes, 20 de marzo de 2026

Yo quería ser el de los pelos amarillos,

Cuando era niño, frente al televisor
yo quería ser el de los pelos amarillos,
traje naranja, un lazo negro amarrado a la cintura,
o abajito de la panza, da lo mismo,
y pelear con mis enemigos,
de este mundo o del otro, 
reales o los que me inventé yo,

una patada al bully que me quitaba el lonche,
- chingado hoy era de jamón y no era de sopa de arroz -
un puñetazo al que se burlaba de mis cachetes,
un "kame hame ha" al pendejo abusador,
o una henkidama al el divorcio de mis padres
por favor.

Quería volar y no llegar tarde nunca,
a la escuela, al cumpleaños de mi primo,
al catecismo,a la fila de las tortillas.
Que cuando el dolor o la rabia
fueran más grandes que mi propio yo
saliera mi ki, y rayos,
y se me pusieran los pelos amarillos,
pero a mi sólo se me ponían los ojos llorosos,
y las manos apretadas, inútiles
de tanto temblor.

Quería ganar el torneo de las artes marciales,
o el de la primaria, o que al menos
me pusieran de otra cosa
pero ya no de portero
en los partidos de futbol,

ganar la pelea del universo contra el emperador,
y ser el más fuerte de todos los mundos, 
o de ese mundo o de mi mundo,
o al menos, que el pinche asma me dejara
correr más de media cuadra
sin sentir dolor,

pero cada vez que lo intentaba,
se sentía igualito a cuando nos regresaban
así de chinghadaz
al principio de la transmisión, 
¡"otra vez el pinche Raditz"!
eso ya lo vimos señor programador.

Se sentía igualito a cuando quería
estar en la escolta
para demostrar que si puedo,
o colarme en el cuadro de honor,
igualito a mis intentos
de esta vez ya no chingarme
a quien no debo, por pendejo,
más que por cabrón.

Yo quería ser el de los pelos amarillos,
pero la piel se me puso verde,
y me salieron alas de insecto,
y nunca evolucioné
y no por falta de intención o de intensión.
(con s y con c)

Yo, de niño, frente a la tele,
quería ser el de los pelos amarillos,
casarme y tener hijos
- que mi suegro nos mantenga es opcional, corrijo -
ser quizá medio pendejo pero buen tipo,
o ser el de las entradas,
orgulloso, príncipe guerrero, buen padre,
el que se casa con la más lista,
oséa, buen tipo;
pero a mi no me salió ser héroe,
a mi me tocó ser el de piel verde,
con el cuerpo lleno de manchas,
y alas de bicho.





 

Suponiendo que alguna vez haya pasado.


Debería volver 
- suponiendo que alguna vez haya pasado -
a escribir furiosamente, rabiosamente, 
igual que las putas que no han cobrado, 
igual que las palabras que nadie ha pronunciado
pero están ahí quemando
en la boca del esclavo
o en la espalda del pinche diputado .

Debería volver
a desgarrarme en palabras,
a la chingada los goteros, 
la mesura, la cordura, la tibieza,
los buenos modales, aparentar lo que ni quiero. 
todo es premura, urgencia, asfixiante necesidad,
ganas de llegar primero.

Porque la vida
- la real y la que nos inventamos -
se nos va
como en el motel orgasmos, 
como tequila en las despedidas,
como cigarros en la esquina de los olvidados, 
y cuando nos damos cuenta
son demasiadas muertes las que nos contamos
propias y ajenas,
de mar y mareas,
de cielo y suelo,
de mañana y pasado.

Y en la lengua se nos forman las palabras 
y se empujan, se arremolinan
y salen todas pendejas,
intentando decir rabiosamente,
desesperadamente,
mirando a la cara el fin del mundo,
que ya estuvo bueno de quemarnos dentro,
de despedazarnos dentro,
de esperar el famoso y pinche "mejor momento"

                                                y seguir callados.

 

viernes, 28 de noviembre de 2025

Dédalo es un cantinero detrás de la barra.


Y si me dejo ir ¿Qué puede pasar?
¿Que me mande a la chingada? si de ahí vengo.

Esto de amar con miedos,
con las manos llenas de dudas
con los labios inundados de recuerdos
con los besos anclados al mal tiempo
a noches de insomnio
a tragos de tequila pa olvidar lo que no quiero

como que se hizo costumbre callar
caer, contar, cantar
canciones para olvidar
que en medio de tantos
tonto, pendejo, ingenuo
seguía bebiendo sólo, frente a mi mezcal

buscando ojos, retazos atajos y pasos
en el manual de vida que nunca
me dieron y que terminé por cambiar
por un montón de recortes de revistas
con una o dos verdades para improvisar, 

con que me enfrento a la vida,
una sonrisa a medias, 
una noche de insomnio,
un cuerpo echado sobre mi piel
un alma a veces cansada
a veces ave, a veces
papel arrugado en la esquina del lupanar.

en el rincón de la sala
escuchando un podcast viejo
pa sentirme menos sólo y menos
jodido que el  que fui antes de empezar

y creer que por eso
tomo mi botella de mezcal
y me aprieto fuerte,
a un par de canciones
y las grito fuerte,
a un par de versos de Girondo
y mando a la chingada la muerte
y miro tu retrato 
y lleno mis ganas
de tener una mejor suerte

de que esto valga más que estar ausente
y más que las canciones de Jorge
- Drexler o Negrete -
 y lanzarme al abismo de tu falda
con la cara pegada
a tu sonrisa
y los labios a tu nombre, 
que si quiero memorizar
mejor que el de mil vírgenes,
a las que ni conozco,
ni me importan tanto, como saber
si se fue la gripe o si hoy
si alcanzaste a desayunar,

y me largo como el suicida que soy,
sin pretextos, con un poemario sin publicar, 
con 3 días de sol como promesa,
y tus besos como respuesta,
- la única -
que me interesa,
porque me enrarece la vida y la llena de ganas
de reír hasta que duela, no los días sino la panza,
de vivir mientras la muerte me alcanza
y no tenga que caer hasta su encuentro
por cansancio o por aburrimiento.


Después del 6to trago le pregunto al cantinero, 
¿qué puede pasar? ¿que me mande a la chingada?
si de ahí no salgo, si de ahí vengo, 
Si quiero cambiar los lunes por lunas
y solos por soles
y este viernes en tu laberinto/barra
por una noche más besando su cara
y creer con la misma fe de un niño con capa
con no tengo el alma rota,
que soy un caleidoscopio colorado,
con el cielo sonriendo,
con la cera dando de beber a mi costado,
y la esperanza - quizá la última -
de no caer y tocar el sol,
de no caer y bailar un tango
de no caer y cantar llorando
de no caer
de no caer
de no caer
y seguir volando, 

                        pinche cantinero,
                        no dice un carajo. 

 

 

 

 

lunes, 11 de septiembre de 2023

Con el paso del tiempo quizá me vas a olvidar poquito a poco

 ... no voy a poder


Tengo ganas de llorar
o de escribirte una canción,
- que son la misma cosa -
en este momento aplica
en este momento pica
al corazón y las costillas,
la médula, ósea,
oséa estamos rompiendo
lo que nunca estuvo unido
y aún así duele como la chingada,
como romperse las manos
en la pared
como querer gritar y no poder
con tantos sueños
que se fueron con más despedidas
que besos
con más disculpas
que almohadas
con más culpas
que orgasmos.

y de repente el mundo
se puso jodido
y gris y sólo / solo
quiero correr a buscarte
y abrazarte tan fuerte
que no quieras irte
y se me seque el llanto
en los lunares de tu pecho
y todo el dolor del mundo
se largue muerto de miedo
por tu sonrisa.

Aunque quiera dejar de quererte ... y no quiero.



lunes, 13 de marzo de 2023

Flores amarillas

Deberías verme ahora,
si, en este momento,
justo, de pronto, de verdad
en que estoy con la cara
llena de una mueca
que nadie más ha visto

en las fotos de la galería,
de la estantería,
de las redes,
de las amarras,
en la cafetería,
por los pasillos,
ni por las calles.

Ven y mira esta mueca,
que jala mis labios,
que le da vueltas,
al día jodido,
al mes jodido,
al año jodido,

a esta vida que empieza,
cuando dices,
Buenos días,
¿Va? ¿si, tomamos otro café?

Te quiero, pero que no se entere nadie,
pera que no jodan, para que no estorben,
para dejar tranquilos a tus padres,
que con toda la razón del mundo,
te dicen que esto no es una buena idea,
pero es un gran pretexto,
para llenarnos de muecas,
y de besos las ganas,

de salir corriendo,
del calendario y del trabajo,
que nos cuesta vernos,

¿Qué nos vale más que vernos?
que llenarnos las manos
de la piel del otro,
que llenar la piel
con el nombre del otro,

y flores,
amarillas,
estrellas,
amarillas,
en el te(e)cho
de menos, iluminado,
cantando, sin contarle a nadie,
que tengo esta mueca en el rostro
y lleva tu nombre,
y te pertenece,
como yo mismo, 

esta noche, en este instante,
en que decir tu nombre hace, que todo,
hasta la muerte o este mundo hediondo,
me parezca, tan bonito, tan disfrutable,
tan absurdamente iluminado.

De repente, todo, se parece a tu carita, sonriendo.

miércoles, 5 de octubre de 2022

Que jodido es despedirse



Que jodido es despedirse

con tu foto en mi cartera,
con Octubre y lloviendo,
con la primavera en huelga.

Que jodido es despedirse
mirando más abajo de
tu espalda, con todos mis sueños
atados al contorno de tu cadera.

Que jodido es despedirse
sabiendo que volveré a verte
con el calendario en llamas llamando
el olvido aunque no quiera.

Con tantas canciones
con tantas contradicciones,
con tantas ganas de quedarme / con tanto
en tus ganas, que se quedan.

Que jodido es despedirse
del color del mar, de tu aroma
en las mañanas, de la tinta
que florece en primavera.

porque es obvio, que aprendí,
a chingadazos, que amarte
y no tenerte, si pueden estar
en la misma frase de mierda.

Que jodido es despedirse y tener
los pies como raíces de un cerezo
al que ni Abril, ni Mayo,
        ni Septiembre llega.

     Que jodido es despedirse,
      con tu mirada escurriendo
        por mis noches, con tu piel
            empapada de quien la recuerda

                                                            a

                                                            go
                                                            tas

                                                            a


                                                            ve
                                                            ces

                                                             ha


                                                             c/si
                                                             en
                                                             do

(un charco ( conlas ( ganasde ( enten (der) que ) me dueles ) tan fuerte ) que me quema).


jueves, 5 de mayo de 2022

Nos precipitamos a las nubes del mar

No es que duela tu ausencia,
ni este espacio permanente
 / mente vacante
en mi brazo.

Ni mi mano que hace
 - lo sé -
 tanta falta en tu cintura.

Ni los pasos por la calle
con mis manos que
no se llenan
con otras manos / piernas / senos
ni los pasos rumbo
tu cama / espejo / sofá / alma 

Nos precipitamos porque
nos urgía vivir
sabiendo que íbamos
a morir en el intento
porque no se puede
salir de esto vivos
pero nos procuramos
salir de la vida
con más besos
- en el cuerpo -
que cicatrices

y el alma atada
a las nubes del mar
y no,
a un montón
de raíces.