jueves, 23 de enero de 2020

Así las cosas

Así las cosas.
Que no hay historia sin fin
ni otros cuentos por cantarte al oído,
que de nuevo el dolor nos hizo su casa
y nos deja abandonados en una esquina
en donde la lámpara aún está rota
y todos los espacios vacantes.


Volver a decirte adios

No estoy orgulloso de lo que hice, pero si de lo que viví (mos)
Porque el amor no se censura, pero tiene reglas que no quisimos respetar, por aferrados, por llegar tarde, porque antes hubo otros con más derecho y yo - carajo - tan lleno de pies izquierdos.

Me quedo con esta felicidad de haber sido y esta lacerante herida de nunca ser.

¡Que deliciosa sensación de soledad y guerra!
con las manos quietas y el alma en franca huida
retirándose de los bordes del papel
con que construyo mis alas
para acercarme al sol
de tu mirada
de tu voz
que se quiebra
entre mis manos
igual que tus piernas
entre las líneas de mis brazos
abrazos a ratos a todo en contra
y soñando que el final será tan largo
como para rozar con la muerte que no queremos
pero nos espera como este adiós postergado tantas veces

                                                                              hasta hoy.



miércoles, 13 de noviembre de 2019

Llueve

Llueve
y tengo esta ansiedad de llamarle
dando saltitos junto a mi taza de café /
una canción que la recuerda
tarareándose en la esquina del diván /
sus labios olvidándose en mi piel
tenuemente
Llueve.

lunes, 6 de mayo de 2019

A veces mis manos



Me gustas/n estos días en que escribo
no sé cómo, no sé cuándo, pero de ti.

Me gustas/n estas letras que crecen /
en mis manos /
que piensan que son caricia /
a la menor provocación.


A veces creo que escribo como método para alcanzar la inmortalidad,
porque le temo a la muerta casi tanto como al olvido
porque no me resigno a ser menos que la luz
que me hace sentir amor/esperanza/guía
cuando miro el destello de una estrella muerta.

martes, 30 de abril de 2019

Con tu nombre recién escrito en mi cuaderno de pendientes.


- No me gusta Guadalajara -, dijo con una voz tan dulce como lapidaria, y yo, me quedé con todos los bares, con todas las canciones, con la fuente, con la cerveza fría, con la voz a medias, con tu nombre recién escrito en mi cuaderno de pendientes.


Ningún cambio en el espejo

Nunca sabré el ritmo de tu pecho al dormir,
ni al sabor que tienen tus lágrimas - cualquiera -
ni hablar del ritmo de tus pies en tu canción favorita,
no sabre el peso de tu cuerpo cuando me abraces
mientras bailas / cuando abrazas / cuándo vienes

cantaré canciones de lo mucho que te extraño
sin saber qué extraño
es esto de no tenerte sin haber tenido nunca
de ti
más que un par de sueños
- secos -
unas pocas palabras
- húmedas -
una sonrisa que era para alguien más
y que hacía falta en mis labios
pero sobraba en los tuyos.

Cuando vuelvas, si es que vuelves,
cuando te vayas si es que llegas
algún día ¿qué tal de noche?
Vestida de luna a medias,
con el llanto fresco sobre tus mejillas,
con las manos llenas de ausencias,
con las paredes de tu casa repleta
de fantasmas
de flores
de gatos
para tapar las grietas que deja la soledad.

Quisiera gritarte que ojalá vengas cuando te canses
del amor barato - pero eso ya se dijo -
con la voz llena de esperanza
en que mires este amor en oferta permanente
este que se queda olvidado en el estante
al final del pasillo por el que nadie pasa,
ni tu
ni yo
ni nadie.

Nunca sabrás de la canción
que voy a escribirte mañana
¿Qué voy a escribirte después?
cuando la ilusión se nos ponga vieja
y la luz en tu foto se largue
a cualquier otra mirada,
nunca serán más los caminos que los planes
qué hice pensando en tu mano
aferrándose a la mía
para no ir sola
por la calle repleta de gente
a la que no le importa
ni tu, ni yo, ni nadie
que no voltean a vernos,
que nos desean la felicidad
mientras no rompamos su paz,
que desean la risa
siempre que no altere el silencio
que se necesita antes de dormir.

Sin ti
la almohada se ve tan sola,
y yo
no noto ningún cambio
en el espejo.


miércoles, 6 de junio de 2018

Post de sinceridad

Me tiraste un chingo de veces
y a lo que se ama no se le tira
no se le olvida
no se le deja
NO, ¡POR UN CARAJO!

esto no está funcionando

A la chingada,
ya no quiero voltear a ver el teléfono esperando
que seas tú
que me digas, fue un mal sueño
te amo, hagamos esa vida bonita que soñamos
que soñé
que pendejo

fui
y ya no quiero
arrancarme el corazón como solución
al puto olvido
a la perra soledad
a la muerte
besándome los talones
a los sueños pinchemente rotos
a las mentiras deliciosamente creídas
a las esperanzas que
estoy cansado
me duele seguir
caminar los pasos
con tantas ganas de largarme
de quedarme
de decir llegué a casa
porque me espera una sonrisa
y no una botella de cerveza

carajo
me duelen mis manos
la piel
los ojos
cada centímetro de voz
cada gramo de mirada
que se deshoja
como poemario viejo
de un cabrón poeta
al que nadie le importa
al que le valemos madre
al que el mundo dejó estirando la pluma
en una puta esquina
porque dice puta demasiadas veces
sin ánimos de lucro
sin ganas de coger
otro tren
para descarrilarse la vida
para entregar el alma
enlodada hasta la chingada
y el dolor no sale
ni mentándole la madre

y esta casa está vacía
y esta cama está vacía
y estas palabras no dicen nada
pero se sienten sabroso
porque necesito decir
por un carajo ya no quiero
seguir llorando con las manos
con los ojos
con la historia
que pendejo
me creí
otra vez
a ella
a la que
le dedico más olvidos que canciones
- y ninguna chingadera funciona -

esto no está funcionando
esto
no
me deja
de doler.