No sé si eran 3 cervezas o 2 bacachos,
no sé si iban 6 meses o 4 cigarros
convenciéndome que no está tan mal
despertar con una lata de carta blanca al lado
y el frío, el maldito frío.
No sé si fue el lugar abarrotado
o las ganas de seguir tomando
escapándome de la puesta del reloj
otro viernes medio apesumbrado,
y el frío, el maldito frío.
Quizá fueron las noches en blanco
igual que papel callado,
el insomnio dando next en la pantalla
o que ya me estoy quedando calvo
o el frío, el maldito frío.
Pero eran las 3 de la mañana
y no dejabas de reír de mis babosadas,
y no querías irte a casa
y yo no quería que me dejaras,
en el frío, el maldito.
Y de repente me sentí feliz
y tomé tu mano, así
que besé después tu pasado
como si fueran tus labios,
y tu risa, tu bendita risa.
Y no lo planee te lo juro
que llegué sin esperar nada,
igual que me pasa entre Agosto y Julio
pero eran las 3 de la mañana,
y estaba tu risa, tu bendita risa.
Y cambié mi cerveza por tu cintura
y el insomnio lo mandé a dormir en la repisa,
y cancelé las ganas de largarme tan aprisa,
cambié tanto, que hasta cambié, el frío,
por tu risa, tu bendita risa.

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