Les mentí,
sólo vine por una cerveza,
vine porque si
a matar el tiempo
por falta de valor,
por no saber decir
ya basta / te extraño / no.
Por que así me educaron,
no chille, sea fuerte,
y me creció este gusto
por las habitaciones vacantes,
que en las cenas familiares
llamamos tradición.
Yo sólo vine a hacerme pendejo,
pero ya estaba el escenario listo,
utilería de plástico,
disfráz de cínico,
el mismo pinche guion.
Una herida a la izquierda,
un sueño a la derecha,
- no tan a la derecha -
la primavera negada
o ciega
y estas raíces
aferrándose a un cajón.
A generaciones
de soledades y media,
encueradas / encuerdadas,
cantando, contando,
cayendo, creyendo,
rezando, rozando
mis manos, mis nalgas
pero bien amarradas
a la tradición.
Y aquí toy parado,
prefiriendo tripas,
porque "así debe ser
un hombre, no chille
buscate un rincón
y una botella,
no hables de amor".
Mejor el silencio,
quizá un trago fuerte,
un poco de ron,
afuera no llueve
pero te confieso que
adentro hay ciclón.
Después de la tormenta
todo es tan confuso,
¿y durante?, ni te digo,
me volví medio ciego,
más sordo, el corazón
más mudo y medio cabrón.
No voy a cambiar
más que mis calcetines,
porque los zapatos no.
Yo voy arrastrando
un chingo de besos,
y sólo un amor.
Del que nunca hablo,
pero por el que se destapo
cada botella de ron,
por el que callo a veces
por el que caigo siempre,
por el que canto fuerte
la misma canción.
Se juzga tan fácil
al borracho en turno,
pero nadie pregunta
¿cómo van los sueños o si ya durmió?
Si tiene sed o frío
o si hay fantasmas bajo de la cama
o al menos colchón.
Yo sólo venía por una cerveza
para las heridas
a falta de alcohol,
pero se hizo mayo,
y sigo perdido
porque me quedé dormido
y solo, me busco
entre pretextos y letras,
a mitad de la biblia,
de la sección amarilla,
yo sólo vine por una cerveza
y le voy a poner limón.

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