Nietzche pensaba que "quien tuviera una buena razon para vivir, podría soportar casi cualquier como"... yo no creo que sea necesario tener razones para algo que solo podremos controlar cuando tengamos el valor de meternos una bala en la cabeza.
miércoles, 22 de diciembre de 2021
Aún no consigo entrar al panteón
viernes, 18 de junio de 2021
Del amor y otras pandemias
Podría escribir mil cosas sobre la pandemia, pero la constante fue el cambio, mucho se sumo a mi vida y mucho se fue al parecer para siempre, algunas cosas dolieron y otras más me dieron alegría.
Pero de las cosas más importantes es que comencé a ir a terapia, ya lo tenía pensado y simplemente sucedió, cuando empezaba a ser posible salir de casa, cuando no era eminentemente necesario hacerlo por zoom, tomé la decisión y por recomendación de una amiga conocí a Valeria, y que buena decisión, es la terapeuta adecuada.
Ha sido un proceso de montaña rusa, pero lo siento bueno, provechoso, que sana, que me deja mejor que cuando empecé a ir.
Vale me desarmó de paredes, me confrontó, me hizo llorar, amar, aceptar, enfrentarme con mis demonios, mi ansiedad, las expectativas, con mi autoimagen, Woooow, ha hecho mucho en poco tiempo.
La semana pasada, por un proceso que estoy pasando me pidió definir qué es el amor, a mi mente llegaron cosas obvias, que es fuerza, que es sensación de super poder, que es felicidad, pero una tarde camino al depa llegó a mi mente una palabra que me satisfizo, y que creo que es la manera en que ahora estoy resignificando al amor.
Llevo toda la vida conviviendo con definiciones del amor heredadas, aprendidas, inventadas y algunas hasta experimentadas, porque estoy seguro que he sido amado y he amado, con tanta fuerza que duele, que transforma, que da esa sensación de ser super man, de que imposible es apenas una invitación a confrontar la realidad.
Y me dicen que en nombre del amor se ha hecho lo peor y lo mejor de la humanidad, por amor se construyó el Tah mahal y se destruyó Troya, por amor se cortan flores y se riegan plantas, se escriben canciones, se provocan y se detienen guerras, se forman familias, se es eterno.
Por amor conocen a Dios, o al menos así dicen los curas, que Dios es amor, y todo choca porque ese amoroso Dios mata y manda diluvios pero también se sacrifica y regala vida cada mañana como si fueran flores o gotas de lluvia o pinceladas en el atardecer.
Sé que he experimentado el amor, lo siento en donde se siente todo, en este centro al que le decimos corazón y nos da espasmos y brincos de emoción.
Estoy seguro que he vivido eso que llaman amor, con todas las consecuencias del caso, con toda la irresponsabilidad, con todo el compromiso, con todo el miedo y el valor con que dispuse y con todo con el que tenían para darme.
Porque di el amor que tuve disponible y recibí a veces menos del que creí dar pero todo el que tenían en ese lugar en que se guarda el amor para dar, tanto que se nos quedamos vacíos, sin siquiera aire y sin más salida que la huída, por miedo y por haberse abandonado a dar amor.
El amor es lo que más duele y lo que más alegra, y lo que hace que la vida tenga una razón, sin snetido, pero si con un chingo de ganas de hacer y ser eterno, porque se siente tan bien, como si ese brazo que nos arrebataron volviera a su lugar, como si ese lugar vacante que tenemos en el alma se llenara de madrazo, como si una mano entrelazada, un abrazo, un beso, una noche a su lado nos conectara con todo, hasta con ese Dios que es todo y es de todos y dicen que en todo está, más por complicidad que por vouyerismo.
Entonces me detengo, y lo tengo un poco más claro, el amor es plenitud, porque nos regala plenitud y lo regalamos a plenitud, lo que tengamos en existencia, tanto o tonto, pero siempre todo.
Porque nos complementa pero es mejor cuando estamos completos previo a regalarnos, para no generar una deuda del amor que no tenemos y no sabemos en dónde carajos se rellena el crédito del amor.
El amor es eso, el Dios del que habla mi abuela bailando entre dos que se miran a los ojos y sonríen y se reconocen en el otro, dentro del otro, siendo el mismo, formando un algo nuevo y pleno pero que ya estaba ahí.
Y nos reconocemos en todos los límites del cuerpo que de tan pleno a veces hasta dan ganas de comprobarlo, y compartirlo y retar si es verdad que terminamos en la piel con que nacimos.
El amor es plenitud, porque si no fuera eso, no entendería que estar enamorado nos convierte en parte consiente de eso a lo que nombramos (para medio entenderlo) como vida, felicidad o Dios.
viernes, 7 de mayo de 2021
No hay manuales para volver a verte
¿Cómo va a ser el día en que vuelva a verte?
¿Lloverá afuera o adentro?
Sé que viene el día y no quiero
porque te quiero
aunque tenga que negarte
con más dolor que Pedro
con más tristeza que el cielo
con más soledad que la que siento
Hoy, apenas soporto la ausencia
porque hay café y cerveza,
pero cuando cierro los ojos
cuando se vacía el vaso,
cuando me canso de estar en pie,
cuando recuesto mis palabras,
cuando finjo que nadie puede verme,
me duele este lugar
en donde posabas tu sonrisa
y tus manos
y tu cabello
y tus palabras
de ese amor que no estaba
pero aparecía
de repente
en tus labios
en tu cintura
en el buenos días
pequeño
momento
feliz
¿Cómo va a ser mañana y pasado?
cuando vuelva a verte
y no quieras ni hablarme
ni decirme un carajo
por todo el odio
que no me gané
pero que tienes
en lugar de ganas
de verme de nuevo
de besarme de viejo
roto
solo
drenando
las venas, mis ojos,
de niño perdido, perdiendo
otra vez las ganas de ganar
el amor que quiero pero no sé
qué se hace ni cómo se hace
ni qué carajos voy a hacerte
porque esta mirada
de ojos tristes
también te pertenecen
y no hay cerca
ni labios
ni canciones
ni un bote de basura
para olvidarlos.
lunes, 24 de agosto de 2020
Cuando digo que he vivido no me refiero a los años que han pasado, ni a los labios que he besado, ni las veces que me he ido a la cama para no dormir.
Cuando digo que he vivido me refiero más a las sonrisas que a las faldas que he arrebatado, mucho más sobre ser ese que recuerdas con un detalle sin pensarlo que el que tenga su firma junto a tu nombre, hablo más del sudor que he dejado en otras tierras que de los sellos en el pasaporte.
Cuando digo que he vivido no hablo de las personas con que me he embriagado sino de las que me abrieron su alma junto a un "no sé por qué te estoy contando esto".
Cuando digo que he vivido lo digo sonriendo, porque con todo lo bueno y malo que he vivido, sigo convencido de que aún que me pasara hoy la peor tragedia del mundo mi balance sería positivo.
Tengo la suerte incluso más que el derecho, pero cuando digo que he vivido, no miento, y es posible que tú que lees esto haz sido testigo alguna vez de que es así. #esmuydeivanilich
lunes, 10 de febrero de 2020
¿Sabes Rafa?
¿Sabes Rafa?, voy a extrañarte,
hoy tu ausencia tiene nombre y apellido,
igual que la rabia y la impotencia
que se revuelca como un gato
entre la panza y el pecho,
en el mismo lugar en que se metió la bala
que te arrancó la vida
de este lado
todo duele,
más de lo que debería
y más de lo que confieso
porque intento ocultarme
de este dolor extraño
que no me deja ni llorar
ni despedirme
ni aceptar que ya no estás,
ver tus fotos
la sonrisa sincera
que regalabas igual
que una mentada de madre
que una mirada de niño perdido
jugando a ser un adulto responsable
en este mundo hediondo
¿Sabes? si vas a hacer falta
hasta que dejes de doler,
porque tengo más fortuna
que tu hijo y que tu padre
que te vieron caer en un río rojo
que apenas imagino y se me quieren salir
las tripas y las ganas de seguir
desahogándome a costa de los ojos
de extraños curioso jodidos
como los recuerdo
como las lágrimas que nomás non salen
que nomás no se van
ni se quedan
ni sirven para una chingada
porque nada hará que vuelvas
porque el olvido llegará algún día
antes de que me convenza
de que esto es cierto
porque no se puede
seguir escribiendo
sin sentir asco de mi
por estas líneas
por estas ganas
de hablar de ti
de que se siente de la chingada
de que no vale madre
de que quiero gritar
y llorarte
y sacar la rabia
y decirle a todo el mundo
que eras un buen tipo
que no merecías morirte así
que tenías sueños
ganas
y rezones para seguir
y ahora nada importa
y a nadie le importa
más que al puñado de gente
que te vio reír
llorar
decir
que esto se iba a poner mejor
aunque ahora cuesta tanto
creerte.
jueves, 23 de enero de 2020
Así las cosas
ni otros cuentos por cantarte al oído,
que de nuevo el dolor nos hizo su casa
y nos deja abandonados en una esquina
en donde la lámpara aún está rota
y todos los espacios vacantes.
Volver a decirte adios
Me quedo con esta felicidad de haber sido y esta lacerante herida de nunca ser.
con las manos quietas y el alma en franca huida
retirándose de los bordes del papel
con que construyo mis alas
para acercarme al sol
de tu mirada
de tu voz
que se quiebra
entre mis manos
igual que tus piernas
entre las líneas de mis brazos
abrazos a ratos a todo en contra
y soñando que el final será tan largo
como para rozar con la muerte que no queremos
pero nos espera como este adiós postergado tantas veces





