miércoles, 1 de enero de 2014

Nunca fuimos ciegos

Ando muy cursi, pero es que esto, hoy, e serio, es urgente.
Decir sin miedos, sin ataduras, que esto no se termina, no entiende de paredes, que sólo volteamos a otra esquina, pero que nunca fuimos ciegos.

Desde este momento.


Quisiera saber la mejor manera
de hacerte entender,
que te quiero,
te extraño,
a veces, hasta te necesito,

porque contigo todo es mejor,
el café, el sonido de mi guitarra,
mi sonrisa y la sonrisa de los niños,

porque contigo mi paso
no va vacío,
porque te llevo igual que a un libro,
porque me llevas a dormir tranquilo,

quisiera hacerte saber,
de la mejor manera, 
la más contundente,
que mi corazón baila
ya libre de cadenas,
de paredes de piedra,

que mis manos te recuerdan,
que mis labios te sueñan,
igual con los ojos cerrados
que con el pecho abierto,

que esto que siento
me traspasa el cuerpo,
que esto no lo controlo
y no quiero,
sólo quererte,
quiero que lo sepas,
para siempre
y desde este momento.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Diciembre y llueve

Hay frente frío y llueve, Unno está solo, Unno cerró su luto de Septiembre, Unno se da cuenta de que es el pasado de la mujer que sueña en su futuro, y si, es Diciembre, hace frío y llueve.

Haces falta más que un buen café,
en este Diciembre nublado
necesito el abrigo de tus abrazo,
tu piel bordeando mi cuerpo
desterrando la soledad

Haces falta en la mañana
en que despierto, en cada una,
y en las noches, es obvio,
a media tarde, en el ocaso,
eres tú mi mayor ausencia,
la más larga.

Haces falta, en mis pasos,
en el aire que acurruca mi pecho
como palomas en las estatuas
del parque, de las esquinas
en que deberías tomar mi mano
pero faltas.

Ven pronto, preciso sentir
tu calor latiendo,
tengo urgencia de tu risa
y de la pausa en tus labios,
de tu mirada que es mi mundo,
ven pronto, en Diciembre,
cuando llueve, quema el frío,
y no tenerte para calmar tu ausencia.

sábado, 23 de noviembre de 2013

balas


hay balas sobre mi cabeza,
volando más libres
que las palabras,
que los besos que no doy,
que el abrazo de mi madre
- colibrí asustado -

y yo tengo el corazón
escondido detrás
de mis costillas,
agazapado,
temblando,
las manos tensas,
los pies bailado,
sin sentido,
ni música,
al ritmo del temor
de convertirme
en otro tito al blanco

hay balas silbando
para anunciar
que pronto van
a incrustarse en algo,
pared, pecho o brazo,

a brazo partido,
a palabra en nido,
a ganas de salir
corriendo
a cualquier lado,

en que no haya balas
con las alas abiertas,
cantando su canción
de aire quemado.

que tengo tristeza
de esclavo,
pesadillas de niño,
miedo de seguir mirando
que hay tantas balas,
que ganaron sus alas
antes que mis pies,
antes que los sueños
de los que seguimos
los sueños
del papel en blanco.

martes, 12 de noviembre de 2013

soledades

mis manos vacías,
mis soledades 
en catálogo
- de Avón Claro-
mi noche tan guardia
en el panteón,
la luna explicándome
- culera -
la famosa ley del hielo,
la vida dándome la espalda
para ver a dónde mando mis deseos,
mi rutina de pez,
mi vuelta al inicio,
mi media manzana
en la garganta,
mi costilla rota
a besos o chingadazos
- da igual -
mi abuso textual
de los puntos suspensivos/
de los guiones de diálogo /
de las líneas cruzadas,
de mis manos,
sangrando a fuerza de tocar
una puerta que nomás no abre,
un rostro que no responde,
una cintura que no está
del otro lado de mi botella 
de tequila /
de arena /
del naufragio
que soy
cuando le falta mujer
a mis manos,
a mi cama,
a mi entrepierna,
a mi almohada,
a mis canciones,
a mi desayuno,
y al futuro
que se fue de juerga
y aún no regresa.

lunes, 11 de noviembre de 2013

La media noche

La media noche sigue intacta,
me falta tu risa, tu cuerpo,
tu voz de vida a medias,
de seda, de breve corazón,
de izquierda a derecha,

- mi mirada -

falta tu ropa jugando al escondite,
cuando más urgencia hay
de volver a casa,
a la tuya, 
en que soy un extraño,

falta la promesa
que me inventaba, 
por ridícula inocencia,
por confiar más en la desnudez
de tu cuerpo que de tu alma.

La media noche sigue intacta,
el café sigue dándome los
buenos días:
que bien, amaneciste vivo
después de todo,

después de mi fatalismo
de adolescente,
de mis nostalgias de viejo,
roble, piedra, hogaza de pan,
canto de ave, 
- el canto de las aves
viaja más que sus propias alas-

sigue mi piel en combustión,
mi sonrisa en llamas,
que llamas con sinceridad
desde otra almohada
que no duerme en mi cama,

siguen mis manos
sobre las mismas cuerdas,
caminando a tientas,
probando que el tacto
es mejor idioma que el francés,
- o cualquier otro idioma
humano-

la furia, el odio, y el amor,
son idioma de Dioses
desde que Dios 
leyó una Biblia
y empezó a creer en si mismo.

La media noche sigue intacta,
la sed de la noche,
el vaivén de la luna,
el suicidio lento y masivo/
de las estrellas

me falta recostar/
mis fantasías en tus manos,
mis labios en tu pecho,
la mirada en tu mirada,
que se agota como el tiempo,

me falta brújula,
manual de usuario,
un evangelio o el libro vaquero
para creer -ciegamente-
que hay un camino esperando
en alguna parte de mis pies.

Me falta piel de oveja,
veneno de alacrán,
razones para no largarme
a mitad de la función,

y es que no funciono
igual sin tu nombre
besándome la boca,
antes de dormir,
contigo, conmigo,
o con cualquier otra,

que ocupe tu ausencia,
que no se llena
estés o no 
dándole un sentido
a lo alto de mi cama,

la media noche sigue intacta,
faltan estrellas, y la luna
se traga las palabras,
de mis manos
y no las remoja en el café,

de tus ojos a tu recuerdo,
no hay fotografías en la pared
que disimule las ausencias,
y que desde siempre
estuve condenado
a este pinche olvido.





sábado, 26 de octubre de 2013

Papá

Hey viejo, hoy te vi cansado,
tu espalda ya no alcanza
la copa de los árboles,
tu manos tiemblan
como jamás creí
que pudiera pasar,

Tú, siempre roble,
olor a caoba,
madera recién tallada,
siempre voz de barranca
y mirada de lago.

Tú. llama a media noche,
calor de invierno,
que viene de lejos,
que hace tanta falta,
que regresa
- de otro exilio -
antes de navidad.

Piel de sal y sol y nube
a punto del huracán,
mirada de niño,
que nunca creció
carajo, que bueno,
porque nunca tuvo permiso,

pequeño, gran niño, eterno,
de infancia robada
de las manos
del destino
de una historia
de la que no debía
esperarse nada.

Hoy te vi cansado, y viejo,
con la mirada un poco triste,
un poco sola
y yo sin palabras
ni abrazos suficientes,
porque también me hacen
falta.

Déjame decirte
que siempre llevarás capa
y armadura de acero,
y pies firmes,
aunque hoy te cueste tanto caminar,
o levantarte de tu sillón,
o encontrar tu lugar en tu casa,

que aunque no escuches bien
y enciendas el televisor
como si quisieras que todos los vecinos
se enteren que miras
tal o cual programa,
te voy a repetir,
a gritar si es necesario
que te amo,
que tu mano será siempre firme,
porque lo que tengo de roble
es por tus ganas de no quedarte
sembrado
y por tu necia insistencia
de que podía volar.


Alguna vez les cotaré la historia de los pies de mi padre, pero hoy me recordaron que mi padré me leía en las noches, a decir verdad también mi madre lo hacía algunas veces, pero saben, mi padre no curso ni el tercer grado de primaria, siempre le apenó escribir, su caligrafía es la más fea del mundo y es a la vez la que más bonito dice "te amo",  a mi papá le apenaba leer en público, porque se traba igual que un niño entre silabas y le importan un carajo los acentos y a veces las comas, pero nos leía con tanto amor cada noche, a veces la misma pinche historia por semanas, sólo porque nos gustaba y a él, le gustaba vernos dormir con la sonrisa clavada.
Hoy está viejo, y sólo pienso en el abrazo que le quiero dar mañana por la mañana.

jueves, 24 de octubre de 2013

Seguramente lo saben

... que prefiero mi café negro y sin azúcar, aún a media tarde, a media noche, a medio despertar, da lo mismo, lo disfruto igual.

Leía mis textos viejos, desde el 2011, ocio y proyecto a la vez, me gustaba eso de escribir de cualquier cosa, de mi gastritis por ejemplo, ya no tengo gastritis, pero aún amo el café.


Tengo un poco de café
para remojar olvidos,
que llegaron tarde,
-mucho-
después de despertar.

Una sonrisa tras
sus labios de porcelana,
para ver pasar
las 5 en punto,
-punto-

aves con rumbo
a la copa de un árbol,
casa de vuelos,
habitación de mil cantos,
-quiero ser ave-

las nubes cubren el cielo
y nuestras cabezas,
-por igual-
y juegan a ser conejo
o bola de estambre.

El camino de mis pies
espera con paciencia,
se recuesta en la calle,
no duerme,
-no se arrastra-

las palabras caen,
una a una,
a su tiempo,
sobre alguna mirada,
-en paracaìdas de papel-

la tarde estira los brazos,
se desdobla y bosteza
-ella si-
y sueña con la sombra
de un árbol, para sus pies.