Nietzche pensaba que "quien tuviera una buena razon para vivir, podría soportar casi cualquier como"... yo no creo que sea necesario tener razones para algo que solo podremos controlar cuando tengamos el valor de meternos una bala en la cabeza.
miércoles, 1 de enero de 2014
Nunca fuimos ciegos
sábado, 28 de diciembre de 2013
Diciembre y llueve
Hay frente frío y llueve, Unno está solo, Unno cerró su luto de Septiembre, Unno se da cuenta de que es el pasado de la mujer que sueña en su futuro, y si, es Diciembre, hace frío y llueve.
Haces falta más que un buen café,
en este Diciembre nublado
necesito el abrigo de tus abrazo,
tu piel bordeando mi cuerpo
desterrando la soledad
Haces falta en la mañana
en que despierto, en cada una,
y en las noches, es obvio,
a media tarde, en el ocaso,
eres tú mi mayor ausencia,
la más larga.
Haces falta, en mis pasos,
en el aire que acurruca mi pecho
como palomas en las estatuas
del parque, de las esquinas
en que deberías tomar mi mano
pero faltas.
Ven pronto, preciso sentir
tu calor latiendo,
tengo urgencia de tu risa
y de la pausa en tus labios,
de tu mirada que es mi mundo,
ven pronto, en Diciembre,
cuando llueve, quema el frío,
y no tenerte para calmar tu ausencia.
sábado, 23 de noviembre de 2013
balas
hay balas sobre mi cabeza,
volando más libres
que las palabras,
que los besos que no doy,
que el abrazo de mi madre
- colibrí asustado -
y yo tengo el corazón
escondido detrás
de mis costillas,
agazapado,
temblando,
las manos tensas,
los pies bailado,
sin sentido,
ni música,
al ritmo del temor
de convertirme
en otro tito al blanco
hay balas silbando
para anunciar
que pronto van
a incrustarse en algo,
pared, pecho o brazo,
a brazo partido,
a palabra en nido,
a ganas de salir
corriendo
a cualquier lado,
en que no haya balas
con las alas abiertas,
cantando su canción
de aire quemado.
que tengo tristeza
de esclavo,
pesadillas de niño,
miedo de seguir mirando
que hay tantas balas,
que ganaron sus alas
antes que mis pies,
antes que los sueños
de los que seguimos
los sueños
del papel en blanco.
martes, 12 de noviembre de 2013
soledades
lunes, 11 de noviembre de 2013
La media noche
sábado, 26 de octubre de 2013
Papá
tu espalda ya no alcanza
la copa de los árboles,
tu manos tiemblan
como jamás creí
que pudiera pasar,
Tú, siempre roble,
olor a caoba,
madera recién tallada,
siempre voz de barranca
y mirada de lago.
Tú. llama a media noche,
calor de invierno,
que viene de lejos,
que hace tanta falta,
que regresa
- de otro exilio -
antes de navidad.
Piel de sal y sol y nube
a punto del huracán,
mirada de niño,
que nunca creció
carajo, que bueno,
porque nunca tuvo permiso,
pequeño, gran niño, eterno,
de infancia robada
de las manos
del destino
de una historia
de la que no debía
esperarse nada.
Hoy te vi cansado, y viejo,
con la mirada un poco triste,
un poco sola
y yo sin palabras
ni abrazos suficientes,
porque también me hacen
falta.
Déjame decirte
que siempre llevarás capa
y armadura de acero,
y pies firmes,
aunque hoy te cueste tanto caminar,
o levantarte de tu sillón,
o encontrar tu lugar en tu casa,
que aunque no escuches bien
y enciendas el televisor
como si quisieras que todos los vecinos
se enteren que miras
tal o cual programa,
te voy a repetir,
a gritar si es necesario
que te amo,
que tu mano será siempre firme,
porque lo que tengo de roble
es por tus ganas de no quedarte
sembrado
y por tu necia insistencia
de que podía volar.
Alguna vez les cotaré la historia de los pies de mi padre, pero hoy me recordaron que mi padré me leía en las noches, a decir verdad también mi madre lo hacía algunas veces, pero saben, mi padre no curso ni el tercer grado de primaria, siempre le apenó escribir, su caligrafía es la más fea del mundo y es a la vez la que más bonito dice "te amo", a mi papá le apenaba leer en público, porque se traba igual que un niño entre silabas y le importan un carajo los acentos y a veces las comas, pero nos leía con tanto amor cada noche, a veces la misma pinche historia por semanas, sólo porque nos gustaba y a él, le gustaba vernos dormir con la sonrisa clavada.
Hoy está viejo, y sólo pienso en el abrazo que le quiero dar mañana por la mañana.
jueves, 24 de octubre de 2013
Seguramente lo saben
Leía mis textos viejos, desde el 2011, ocio y proyecto a la vez, me gustaba eso de escribir de cualquier cosa, de mi gastritis por ejemplo, ya no tengo gastritis, pero aún amo el café.
Tengo un poco de café
para remojar olvidos,
que llegaron tarde,
-mucho-
después de despertar.
Una sonrisa tras
sus labios de porcelana,
para ver pasar
las 5 en punto,
-punto-
aves con rumbo
a la copa de un árbol,
casa de vuelos,
habitación de mil cantos,
-quiero ser ave-
las nubes cubren el cielo
y nuestras cabezas,
-por igual-
y juegan a ser conejo
o bola de estambre.
El camino de mis pies
espera con paciencia,
se recuesta en la calle,
no duerme,
-no se arrastra-
las palabras caen,
una a una,
a su tiempo,
sobre alguna mirada,
-en paracaìdas de papel-
la tarde estira los brazos,
se desdobla y bosteza
-ella si-
y sueña con la sombra
de un árbol, para sus pies.
