Me mandaste al carajo
Ya sé que no quieres
saber un carajo de mi,
que te da igual si vivo o no /
si me traga el león /
si me carga el payaso
o el circo completo.
Que la verdad oficial
es que nunca hubo verdad,
que las cicatrices / en tu espalda
/ en tu boca
/ en tu historia
/ en tu alma
/ en tus nalgas
nada tiene que ver conmigo.
Que prefieres olvidar
que recordar que no soy yo
quien despierta contigo,
que duelen menos las ausencias
si se les da la espalda
y que el agua de las manos
o de los ríos
no calman la sed
que da a media noche.
Que bueno que me mandes al carajo
y niegues que mi lugar
es eterno en cualquiera de tus camas,
porque mi lugar es en tu cuerpo
entre tus piernas,
la redondes de tus pechos
solo tiene razón para mi boca
y mi mano es la medida exacta
que dan forma a tus caderas,
tu cuerpo le es extraño al mundo
insondable como el cielo
o el infierno,
pero no para mi
que despertaba
al momento justo de desear
dormir contigo.
Ya sé que mis letras
te importan una chingada,
que prefieres explicarte
que mi nombre es un invento
de un mal sueño
en que tú
siempre preferías dormir,
-que tel o crea tu madre
para quien sigues virgen-
... (fragmento)