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miércoles, 4 de febrero de 2015

Despedida entre flores.

"La muerte nos alcanza siempre, e igual nos sorprende aunque la esperemos"
DEP mi abuela.


Quiero decir que me dueles,
en la voz cortada de mi madre,
en las lágrimas que se aguanta
para sostener tu memoria,

en la llama en que te convertiste,
velita tenue, que se apaga
poco a poco,
con los ojos cerrados,
sin poder decir ya nada,

quiero que cantes,
que rías más allá de mi memoria,
quiero abrazarte sin miedo
de romper tus huesos,

quiero darte un beso que recuerdes
hasta la mañana siguiente,
junto a la leche caliente
y una hogaza de pan,

quiero que las aves vuelen,
que las flores coronen tu cabeza,
quiero decirte todo lo que no recuerdas,

hablarte del tren
que nos llevaba a tu ausencia,
nombrar uno a uno
a todos tus hijos,
volver a presentarte  tus nietos.

¡que angustia quererte sin que te enteres!,
¡que tristeza que te vayas!
con este adios de demasiadas noches,
con esta promesa de verte
como cada mañana de sábado,
entre el frío y tu sed,

quiero que se desarme la tristeza
y la soledad que nos dejas,
para guardarla en un cajita
junto a tu mala memoria,
para recordar tu risa
haciendo eco
en los rincones
de tu casa.



jueves, 14 de abril de 2011

que se chinguen los que no lloran



Yo le lloro a mis muertos
en todos los muertos
que encuentro,

le lloro a la habitación
siempre a medias,
siempre jodida,

le hago el llanto a mi pasado
de aves negras
y golondrinas

lloro sin piedad de mi
ni de mis manos
por cualquier cosa

por despertar a solas
sin nadie ni café caliente
ni un buenos días

lloro por los sin voz
por los desesperanzados
por los sin sueño

lloro por mi mismo
en otros llantos
que me invento

por no saber secar
mi rostro al sol
ni saber llorar a tiempo


Desperte y en el Kinder de al lado sonaba una canción que me parecía una experiencia surrealista, decía "tumbas por aquí, tumbas por allá, tumbas tumbas tumbas, ja ja ja ja já"
Los niños a coro, a todo pulmón cantándola como si fuera lo mismo cantar "Pinpón es un muñeco"

Poco después me llaman para decir que Don Cuco, el abuelo de un amigo más que querido y cercano se había adelantado.
No debería estar triste, ahora ya no tiene problemas de salud y debe andar de vago intentando ligar angelitas encueradas.
No debería sentir en este momento ganas estúpidas de llorar en la oficina, con tanto por hacer, sin nadie a quien decirle, que jodido es esto de la muerte, que jodido es tener que terminar la vida muerto.

En algún momento del día llorare, supongo, o lo dejaré para el sábado o domingo, despertando crudo, sólo, con ganas de una mirada más allá del monitor, no sé, estoy triste, melancólico, a esta hora hasta "ella" la que sea, me hace falta.

que jodido es esto de la muerte, caray

lunes, 22 de marzo de 2010

Mario




Siempre me la vivo a destiempo, pero hoy me pega de una manera muy ojete, Mayito, la neta, en donde andes, hagas lo que hagas, un abrazo carajo, eres el primer hippie que se nos va, que mierda es esto de la muerte que se lleva lo que vale la pena y nos deja cada vez más jodidos, aun así tu recuerdo va a ser siempre fresco, sonriente, GRANDE, como tu, carajo; venga, ahora más que nunca quiero creer en el cielo, y si no había que lo inventen para ti carajo, que ahi es en donde debes estar, mejor que en este mundo hediondo, tienes que estar mejor que los que nos quedamos.


Un abrazo Mayito, en verdad, uno grande


"... (Me avergüenzo de mí hasta los pelos
por tratar de escribir estas cosas.
¡Maldito el que crea que esto es un poema!)..."
J. Sabines


podrías estar en cualquier parte
pero quiero que estés en el cielo,
que lo inventen para ti,
que le pongan cimientos y campos
en donde puedas correr sin fatigarte,
en donde todos puedan verte a los ojos
y no a la panza,

en donde ningún reloj
apresure tus  pasos, ni tus manos,
en donde el dolor
sea apenas un recuerdo,
en donde la luz no lastime al mirarla,
en donde siempre haya un camino
de regreso a casa,

que te inventen un cielo
con todo y paraíso y nubes,
y todo lo que imaginabas que existía,
que dios ponga en él su morada,
que te invite a pasar a su mesa
y te cuente algo gracioso
que te haga eternamente feliz,

podrías estar aquí
pero prefiero que estes en el cielo,
mirarnos desde lejos y hablarnos al oído,
provocarme a esta hora y en este papel
decir chingadamadre
debería detenerme en menos pendejadas,
estar siempre más cerca / más sincero
y festejar con todas mis fuerzas a la vida,

podrías estar aquí, entre nosotros,
pero prefiero que estés en el cielo,
en donde todos podemos verte,
en donde sabemos que estás bien,
mejor que cualquiera de nosotros,
que parece a veces,
que contamos los pasos
para volver a verte.


QEPD Mario Miranda -Mayito-

lunes, 2 de noviembre de 2009

pero sin prisas

"... pero sin prisas,
que a las misas de réquiem nunca fui aficionado,
que el traje de madera que estrenaré
no está siquiera sembrado..."
Joaquin Sabina





seré apenas un recuerdo

Algún día seré apenas un recuerdo
o un olvido a cualquier hora,
oscuridad sin caricias,
ni sabanas, ni sueños.

Algún día seré una libreta
sin hojas en blanco.
una cama sin espacio
de sobra / inútil / roto;
seré verbo y adjetivo.

Algún día despertaré de día
y seguiré dormido,
tendré vistas a ciegas
con olor a docena de flores,
seré una paciente espera.

Algún día mis manos serán nudos,
y mis piernas raíces recostadas
sobre el mundo que no deja de crecer
a pesar de mis voces o silencios.

Algún día seré lo mismo que una nube
que una roca o el vuelo de las aves,
no semejante, no voz que canta,
no ganas de ser o convertirme,
seré lo mismo que una nube/roca/ave.

Algún día se hará un tatuaje de estás letras
sobre la piel de un libro,
o sobre una pared desnuda de un barrio
igualmente desnudo,
y recordarán mi rostro y mi sonrisa
justo como no eran.

Algún día seré un recuerdo,
buenas intenciones al dormir,
ganas de charlar con Dios,
con Hormiga, con Hermano,
con el humo del cigarro
que para subir al cielo
se despoja de cenizas.



Cuando llegué el momento
y habrá de llegar cuando menos lo espere
cualquiera que no me conozca,
que no sepa de mi luto permanente
por no poder salvar al siempre
moribundo y pinche amor.

Cuando llegué el momento
emborráchate, fuma,. canta,
corre a media calle desnudo,
o completamente desnudo
haz el amor.

Cuando llegue el momento
compra mil flores
y regalalas en cualquier esquina
a los viejos solos, a las mujeres amadas
y a las no amadas,
a los niños que las convertirán en flecha
o en bastón, en cualquier cosa
menos en adorno para una caja de madera.

Cuando llegue el momento quitame el reloj,
la corbata, los anteojos, los zapatos,
nada de esto será necesario
para levantar mi vuelo de cenizas
rumbo al mar.

Cuando llegue el momento,
no seré hojas sino palabras,
no seré recuerdo sino memoria,
un instante de agua, una gota de luz.

Cuando llegue el momento
estaré en todas partes,
pero no en mi cuerpo,
seré el abrazo del arbol
que mide el cielo con sus ramas,
y le hace cosquillas con las nubes
-en sus pies descalzos-
al viejo olvidadizo de Dios.

desde niño me ha gustado esta pintura del maestro Diego Rivera,
sueño de una tarde de verano en la Alameda Central
el detalle de este mural muestra a la Muerte "La Catrina" tomando la mano
de un niño de sombrero y pantalones cortos,
si, asi es como Diego Rivera se Autoretrataba..

sábado, 1 de noviembre de 2008

2 de noviemnre


Hay una manera de que me hagas completamente feliz, amor mío, muerete" (jaime. Sabines)

Si tienes buenas frases de la muerte,
... ppsss, hasmelas saber, solo por ocio y curiosodad.

Este poema prosaico y en prosa, lo hice el día que enterramos a un tío que muriò enfermo y miserablemente, tiene mucho odio y frustración, pero aun creo en lo que escribí aquel día.

Y dijo: hagase la muerte
y la muerte pensó que era un chiste.

Prefiero guardar mis cenizas en una lata de coca cola o en un vaso de starbucks, que tener un lugar para ser llorado cada noviembre y en cada cumpleaños de vida y en cada cumpleaños de muerte.
Rosas para mis huesos secos y caricias a mi rostro desinflado, escupiría en su cara antes de aceptar el amor extemporaneo, si mi piel no se granula no me sirven las caricias ni las palabras de amor, el amor no es un merecimiento más que le otorgue a la lastima por mi cuerpo muerto.

La muerte está escrita en las uñas de mis pies y en la parte de mi espalda que no puedo tocar con mis manos, es una mancha, un cáncer, una bendición perpetua que se extiende con las horas del reloj y me cubre desde dentro de mis entrañas. La muerte es el sentimiento que solo me permito en sueños y alejado de todas las miradas, que nadie sepa de mis miedos y de mis debilidades.
Es la idea de la muerte definitiva que me corrompe la paz en mis venas, mil veces he muerto en mi propia muerte, la cumulo en mis manos, se derrama como arena en mis dedos, muero en cada llanto, muero en cada noche a solas abrazando la almohada o su espalda indiferente, muero en el silencio que hace la radio a todo volumen para ignorar mis palabras, muero y vuelvo a morir mil veces frente al espejo, cuchillo en mano y ciento volando.

Soy la rama torcida en el árbol que es dios, la que da a borbotones uvas que se vuelven espinas y rosas, el higo envinado para los labios del viajero sediento, soy la rama que se esconde del tronco, tras otras ramas y tras sus propias hojas y delante de mis propios ojos.
Soy caoba y roble destinado al incendio, soy el fuego que guardo dentro y el agua de tus manos y la arena bajo tus rodillas.
He de negarte tres veces, mi muerte es mi templo reconstruido en 24 horas al servicio de la comunidad, mi muerte es autoservicio sin valet parking, con boleto de ida y vuelta a morir de viejo.

Prefiero llenarme de plomo la cabeza antes de mirarte hacia arriba desde una silla de ruedas, prefiero llenarme de cáncer los pulmones antes de arrepentirme por haberme muerto tan jodidamente sano.

Y me pinto de muerte la cara en noviembre y río por el té amargo con piquete, y canto canciones que nadie mas conoce para ver caras de asombro, y bailo la danza desde mi cómodo sofá, y contemplo los ires y venires de la gente y los fantasmas de la gente buscando el mejor lugar para clavarme una estocada y una daga y ningun puñal.
Pinto en mi pecho círculos rojos y blancos -concéntricos- para no perder el rumbo y para que jamas me confundan con otro, mi muerte ha de ser intransferible, como mis pasos y como mi risa, que por no poder donarse prefirió morirse de vergüenza.

Prefiero mi jardín detrás del patio, donde guardan las escobas y los cacharros viejos que un espacio entre lapidas pequeñas e inscripciones tan dulces que causan nauseas; prefiero el expresso contra el descafeinado, si ha de leerse algo a mi recuerdo espero que sea: "disfrutese bien frió" o "siempre cocacola".

Que los niños pregunten por el olor a café y no por el aroma de flores baratas vendidas pro docenas, las únicas docenas que aceptare serán las de mis huevos en el desayuno.

Y dije: huyamos de la muerte y la muerte se sentó a llorar a mi lado.