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jueves, 16 de diciembre de 2010

tipo carta

es bueno saber de ti, cuentame como te va? yo a estas horas sigo en la oficina, un día pesado, si mucho, estress, pufff, ¿si te contara no entenderías y no se solucionarían las cosas, así que mejor no te cuento.

Yo igual o peor, desencantado, encantador, yo finalmente, yo conjugado - exponenciado - expuesto - puesto - dispuesto a dejarme caer en cualquier momento o devanecerme, hacer implosión, quemarme sin motivo, hacerme cenizas; yo dispuesto a ser yo, yo a veces con ganas de enamorarme de cualquiera, puta, santa, mentirosa, desgraciada, condenada, adicta a mi, a la heroina, a la mota, no importa, que me odie, que me ame, que me haga pedazos o me convierta en su dios, tampoco importa, tan perdido y perdedor, finalmente vencedor a puño limpio, sobreviviente, si te contara no te importaría, por eso lo escribo.

Yo sin ti, sin tu, conmigo, tan lleno de espacios vacantes, rebosando de esperanzas, de sonrisas -sinceras todas- yo tan feliz y tan cercano a la pinche melancolía, yo convertido en mi mejor recuerdo y mi esperanza definitiva, yo siendo, creciendo, mintiendo, como todos, como mi pasado, como mis recuerdos, todos mienten, por eso no me importa lo que digas, por eso no te lo pido.


Quedate, eso si, desnuda, en mi cama, en mi abrazo, en mis pinceles, en mis letras, en als cartas, en las publicaciones que esperan tan pacientemente por mis manos.
Yo repartido entre tantas entre piernas miradas besos noches ganas de decir no te vayas antes del desayuno, preparame un café aunque te quede más jodido que a nadie, pero aunque soy sincero no telo diría, no las primeras quince veces, no puedo ofrecerte ningún futuro, por eso lo evito.

Yo, terminando de decir nada, a nadie, es que ni me importa que leas, ni quiero que lo hagas, ni nada, ni desahogarme -¿de què? - ni ahogarme, no hoy al menos, en cerveza.
Yo tan yo, tan repartido, tan reconocible, tan perdido, tan en busqueda de no sé que chingados, pero tan convencido de lo que ha encontrado, poco, pero suficiente.
Tanto que no quiero decir nada y a callarme - letras ruidosas, ya duermanse- no me decido, ido, ido, ido, ... no debo ser tan malo, pinche eco es un yo repetido.