No son mis manos las que visten
o desvisten tu recuerdo,
ni mi boca se confiesa
de rodillas, de ti,
de esta ausencia,
de estas ganas,
que juro que no tengo.
No son mis ojos los que mienten
cada vez en que te veo, tan cerca
y que no puedo
tocarte, decirte,
que no importa, ni creo
que Dios no cuenta mis pecados,
porque se cansó de hacerlo,
que el diablo llora a veces,
de pena y de recuerdos,
No son mis manos
quien recorre lentamente tus infiernos,
no es mi lengua la que cruza
a media noche,
en el bosque de tus sueños,
no humedezco tu cara,
tus labios, tu vientre,
no bebo,
no dejo marcas en tu espalda,
y no busco tu sonrisa,
en mi mirada
porque sé que no la tengo.
Nietzche pensaba que "quien tuviera una buena razon para vivir, podría soportar casi cualquier como"... yo no creo que sea necesario tener razones para algo que solo podremos controlar cuando tengamos el valor de meternos una bala en la cabeza.
sábado, 22 de junio de 2013
miércoles, 17 de abril de 2013
Despedida es una palabra siempre demasiado larga
Despedida es una palabra mucho más larga de lo que parece o debería, uno le alarga letras, sílabas, diptongo, triptongo, tridente, insistentes, palabras despedidaahorasieslabuenatelojuroqueeslaúltima
Voy a buscar un oído ajeno,
para acercar los labios,
la voz de mi, saliva, alma lejos
a la vuelta de la esquina
voy a decir:
el silencio de las aves
duele en los brazos
de los árboles,
hay espacios en blanco
para la desesperanza,
al calce, en cada página
de mis mañanas,
que despierto en cuerpos
que no conozco,
en nombres que no le dicen nada
en vientos, al agua que bebo,
hay silencios en las nubes
que me gritan si despierto,
abrazandome las ganas
o besando la espalda de un recuerdo
hay lluvia en los cristales,
dentro de los libros que no leo,
en la saliva de los que siguen vivos
y en la voz de los que ya están muertos,
el canto de las piedras
no encuentra un espacio hueco,
para calentar sus alas
o levantar un nuevo intento
de cantar los secretos de Dios,
el arrepentimiento del diablo,
la canción de cuna de los amantes,
las ganas de romperlo todo,
de romper cristales,
himen, labios, miedos,
la televisión cuando suena
cada noche el maldito noticiero,
de romper las manos,
que ya no intentan,
los labios que ya no cantan,
y el espeso rastro del silencio.
Ya decía Cortázar en Rayuela, "todo dura siempre un poco más de lo que debería"
Voy a buscar un oído ajeno,
para acercar los labios,
la voz de mi, saliva, alma lejos
a la vuelta de la esquina
voy a decir:
el silencio de las aves
duele en los brazos
de los árboles,
hay espacios en blanco
para la desesperanza,
al calce, en cada página
de mis mañanas,
que despierto en cuerpos
que no conozco,
en nombres que no le dicen nada
en vientos, al agua que bebo,
hay silencios en las nubes
que me gritan si despierto,
abrazandome las ganas
o besando la espalda de un recuerdo
hay lluvia en los cristales,
dentro de los libros que no leo,
en la saliva de los que siguen vivos
y en la voz de los que ya están muertos,
el canto de las piedras
no encuentra un espacio hueco,
para calentar sus alas
o levantar un nuevo intento
de cantar los secretos de Dios,
el arrepentimiento del diablo,
la canción de cuna de los amantes,
las ganas de romperlo todo,
de romper cristales,
himen, labios, miedos,
la televisión cuando suena
cada noche el maldito noticiero,
de romper las manos,
que ya no intentan,
los labios que ya no cantan,
y el espeso rastro del silencio.
viernes, 22 de marzo de 2013
Hablemos de despedidas
"ella está cansada y aburrida,
él esta mirandola y casi no ve nada
¿de qué se habrá enamorado?"
Edel Juárez
Decantado
Esta noche llueve,
aunque no lo notes,
y yo quiero hablar de otras cosas,
del adios prolongado en mis labios
que se arrastra desde tu pasado
y desde el fracaso que cargo
en mis pies con vocación de árbol,
quiero decir, y no puedo,
que puedo amar con el alma
rota, mutilada, puedo hacerlo,
con toda la verdad de los besos,
que dormirán bajo otros besos,
sin poesía, pero verdaderos,
quiero hablar de este adios,
que nadie dijo pero que se siente
en mis huesos, en las caricias,
y en mi cama en que no estás
y se resignan tan lentamente a tu ausencia,
igual que mis brazos, mis manos,
mi hombro, y el terco futuro
que voltea -hacía atrás- en cada esquina
con la esperanza de encontrarte,
quiero hablar de tu ausencia
que ya me abraza, siempre,
que te pienso, queyatenecesito,
Esta noche llueve,
aunque no lo notes,
llueve, lluve, adios.
sábado, 9 de marzo de 2013
A media noche,
realmente son la 2:50 de la madrugada
Me duelen las palabras,
las que no digo, y las que he dicho,
sin dicha, sin ganas, sin un palmo de razón.
Me duele la lluvia,
que se asoma tímida a media noche,
casi a las dos de la madrugada,
no hay gallos,
no hay cantos, ni mares, ni estrellas,
ni miradas, ni recuerdos, ni esperanzas.
nada a través del aire,
la tristeza se hace grande, amplia, sonora,
regular, acompasada, de pasado, de pesado, de gris.
Se hace el amor,
en mis recuerdos, de tu cuerpo, de tus besos,
que no tengo y deseo como a mi mismo,
besar tus pechos,
crear tus labios, tu viente, tus nalgas,
tu cadera, tus palabras, tu respiración,
Me duelen las ganas,
el silencio, el libro a medio leer,
las ganas de volver, volver, volver,
la historia amputada,
las ganas de querer que coleccionan
mutilaciones de amor, de caricia, de besos,
de promesas,
hermosas, sin consecuencia, sin prudencia,
sin ganas de volverse realidad.
Me duele dejarte ir,
venir sin ti, extrañarte, desnudarte
sólo con las ganas de dormir, contigo, en ti.
me duele la canción que no canto,
que sé de memoria, a media luz, a media vida,
escapandose en cada línea, palabra, mentira, promesa, miedo / pinche vida.
Me duelen las palabras,
las que no digo, y las que he dicho,
sin dicha, sin ganas, sin un palmo de razón.
Me duele la lluvia,
que se asoma tímida a media noche,
casi a las dos de la madrugada,
no hay gallos,
no hay cantos, ni mares, ni estrellas,
ni miradas, ni recuerdos, ni esperanzas.
nada a través del aire,
la tristeza se hace grande, amplia, sonora,
regular, acompasada, de pasado, de pesado, de gris.
Se hace el amor,
en mis recuerdos, de tu cuerpo, de tus besos,
que no tengo y deseo como a mi mismo,
besar tus pechos,
crear tus labios, tu viente, tus nalgas,
tu cadera, tus palabras, tu respiración,
Me duelen las ganas,
el silencio, el libro a medio leer,
las ganas de volver, volver, volver,
la historia amputada,
las ganas de querer que coleccionan
mutilaciones de amor, de caricia, de besos,
de promesas,
hermosas, sin consecuencia, sin prudencia,
sin ganas de volverse realidad.
Me duele dejarte ir,
venir sin ti, extrañarte, desnudarte
sólo con las ganas de dormir, contigo, en ti.
me duele la canción que no canto,
que sé de memoria, a media luz, a media vida,
escapandose en cada línea, palabra, mentira, promesa, miedo / pinche vida.
sábado, 2 de marzo de 2013
Texto de un autor perdido
Perdido de lado a lado de su cuerpo,
entre los espejos y los párques,
que ya no visita
porque está vacíos,
entre la misma canción de cuna
que no dice nada,
de esquina a esquina,
de su cama
a la calle a oscuras,
andando a ciegas
sin ruta y con el camino
equivocado.
Perdido desde la punta de los pasos,
hasta la punta de la lengua,
con las manos dando tumbos
asustando sus cabellos,
con el corazón angustiado
por despertar siempre
en el mismo pecho
pero en el lado
equivocado,
Perdido en el espejo,
en el vaso con agua
ardiente, ardiendo,
en combustión involuntaria,
entre cenizas y humo,
que no calientan
los rincones de su casa,
que no iluminan,
y que no dicen nada,
del -necesario- punto final
en el silencio
de este puñado
de palabras.
entre los espejos y los párques,
que ya no visita
porque está vacíos,
entre la misma canción de cuna
que no dice nada,
de esquina a esquina,
de su cama
a la calle a oscuras,
andando a ciegas
sin ruta y con el camino
equivocado.
Perdido desde la punta de los pasos,
hasta la punta de la lengua,
con las manos dando tumbos
asustando sus cabellos,
con el corazón angustiado
por despertar siempre
en el mismo pecho
pero en el lado
equivocado,
Perdido en el espejo,
en el vaso con agua
ardiente, ardiendo,
en combustión involuntaria,
entre cenizas y humo,
que no calientan
los rincones de su casa,
que no iluminan,
y que no dicen nada,
del -necesario- punto final
en el silencio
de este puñado
de palabras.
miércoles, 20 de febrero de 2013
Escribo con mis manos rotas
"tu ya estabas roto desde antes"
Escribo con mis manos rotas,
las únicas que aún tengo,
las que reparto por tu cuerpo,
desde tu cintura a tu cabello,
las que buscan torpemente
retenerte en cada intento
a cada noche,
toda la noche,
en cada puerto.
Escribo porque no tengo palabras,
ni valor, ni la razón de mi lado,
a mi lado hay aire y en mi espalda
- que raro – cicatrices,
escribo, para justificar mi silencio,
para apaciguar el miedo,
para darle una canción
a mis fantasmas,
para que jueguen
y me dejen dormir
tranquilo,
sin frío,
sin espantos,
sin llanto.
Te escribo desde mis manos,
rotas, lo sabes,
igual que mis pasos,
mis alas, mis labios,
mi pecho, mi pasado,
o el espejo de mi baño,
Escribo para darle vuelta
a las palabras,
porque tengo urgencia
de pedir perdón
y no decirlo,
de esconder
mis malos ratos
en una caja
de muerto
o de zapatos.
Te escribo con las manos rotas,
con lo que soy,
lo que queda,
lo que recupero
en las mañanas
con el canto del gallo,
y con la confianza
de ser el que ves
siempre que te resguardas
en el hueco, -roto-
de mis brazos.
domingo, 3 de febrero de 2013
Tengo el pecho vacío 10/365
Tengo el pecho vacío,
mi corazón late
en otras manos,
más cálidas,
más suaves,
y más lejanas
que mis manos
que hacen figuras
- sin sentido -
en el papel,
de lado a lado,
de costilla a huesos rotos
me duele el vacío
que dejó tu pecho,
el calor de tu piel,
la sospecha de tu sudor,
palidrómos colorados
a traves de mi espalda,
palabras en mi cuello,
de la garganta en hojas
que observan
calladas,
en otras miradas,
que sospechan
y no se atreven a nada,
sólo a desearse
amargamente,
lentamente,
como lluvia de adjetivos
sin verbos
a medio día o media noche,
media vida,
entre el sueño
que duerme en tus piernas
de costado a lado -alado-
izquierdo y rojo
y solo,
y roto,
y jodido,
de este pecho
incompleto
que debería estar
contigo
y despertó,
otra vez,
apresurado,
tarde,
sonambulo,
sin ti.
mi corazón late
en otras manos,
más cálidas,
más suaves,
y más lejanas
que mis manos
que hacen figuras
- sin sentido -
en el papel,
de lado a lado,
de costilla a huesos rotos
me duele el vacío
que dejó tu pecho,
el calor de tu piel,
la sospecha de tu sudor,
palidrómos colorados
a traves de mi espalda,
palabras en mi cuello,
de la garganta en hojas
que observan
calladas,
en otras miradas,
que sospechan
y no se atreven a nada,
sólo a desearse
amargamente,
lentamente,
como lluvia de adjetivos
sin verbos
a medio día o media noche,
media vida,
entre el sueño
que duerme en tus piernas
de costado a lado -alado-
izquierdo y rojo
y solo,
y roto,
y jodido,
de este pecho
incompleto
que debería estar
contigo
y despertó,
otra vez,
apresurado,
tarde,
sonambulo,
sin ti.
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