Me presento sin caretas, siempre, esto es lo que soy, no miento para coger ni para caer bien, no me interesa simpatizarle a nadie a base de lo que no soy ni hago ni me importa.
Pero presentarme sin máscaras no es lo mismo a ser un libro abierto, guardo secretos, guardo historias.
Por eso me hace un poco de gracia cuando creen que me conocen, por despertar conmigo, por una borrachera, por un instante de sinceridad, por saber un algo mío que nadie más, como si fuera sólo eso, como si fuera posible.
i-reconocible
Usted no me conoce,
me sospecha apenas
porque soy reconocible en las esquinas
entre las putas y el olor a pan recién horneado,
porque me repito en la fe de los niños,
en la sonrisa de los condenados,
porque mi nombre suena en el canto
del bar de la esquina y de una madre por la madrugada,
me leo tan fácilmente entre las líneas
de mis manos que se derraman en poemas
que deberían llevar otros nombres,
porque duermo en la espalda de un beso
en los labios que añora es aparte de tu cuello,
porque es fácil verme
en la barra del bar
en los labios de una desconocida,
en la noche en que siento
orgasmos/soledad.
Pero no soy la noche
en que me recuerdas,
ni los labios en la piel ajena,
no soy el adjetivo en mis poemas,
ni las líneas de la mano,
ni carta al final de la taza de café,
no soy el canto,
ni los bares,
ni el que mi madre quisiera,
no soy la fe de los niños,
ni la sonrisa de los condenados,
a muerte o vida,
entera o a pedazos.
no soy las esquinas
que me vieron dormir o amar,
ni los lugares oscuros
en que abandoné mi cuerpo
en letras,
ni el aplauso
por no sé qué carajos,
no soy el llanto
de la almohada
ni todas esas historias
que guardo porque
lo morboso no es lo mismo
que lo importante,
no soy las luchas
ni las derrotas
que ves en mi rostro,
ni sólo las cicatrices
en mi espalda,
ni el rastro de mis manos
con que camino.
Debo decirle,
que usted no me conoce,
me sospecha apenas.
Nietzche pensaba que "quien tuviera una buena razon para vivir, podría soportar casi cualquier como"... yo no creo que sea necesario tener razones para algo que solo podremos controlar cuando tengamos el valor de meternos una bala en la cabeza.
martes, 6 de junio de 2017
miércoles, 15 de marzo de 2017
Un cuento que habla de ti, pero más de mi.
Que hermosas tetas tiene, pensaba mientras intentaba poner atención a lo que me decía.
Afuera hacía frío, pero sólo afuera, la ciudad estaba iluminada pero no más que nuestros cuerpos, desnudos, la vista se disfrutaba aún más desde el ventanal en el piso 17.
- Cuando tenía 17 me enamoré de un tipo de 28- de pronto la charla tenía algún sentido, - estuvimos juntos por 3 años, pero yo era una niña, tenía que pedirle permiso a mis padres para salir, y él aguantó mucho, no siempre podía quedarme a dormir con él, a veces me da miedo las mentiras que mis hijas me dirán cuando las tenga -
Ella siguió hablando sobre el colegio y como la esperaba a la salida, para cuidarla, para llevarla a su cama en el tiempo justo entre la puerta de la escuela y el regreso a la oficina.
17 años, y me acordé de ti, de mi ridícula moral que me privó tantas veces de tus labios, que me hizo atreverme a soñar apenas con el sabor de tus senos y el tacto de tus piernas. - le debo tanto y aprendí tanto de él - continuaba diciendo mientras mis pensamientos seguían e torno a tus caderas que no tuve, que aún pretendo y que están más lejos hoy que hace 4 años.
- ¿Cuál es tu color facorito? -
- rojo - le dije explicando no sé que cosa.
- mira, esta banda te va a gustar -
de pronto sonó la música desde su celular, y sonrío de esa manera tan sugestiva, con todo el rostro, con la mirada.
Yo volví mi vista a sus pechos, y mis manos siguieron a mi mirada, abrí su boca con mis labios, todas las palabras que tenía en la lengua se hicieron un corto suspiro, cerré los ojos e imaginé que su cabello ondulaba por mis dedos, que no había nada de malo en desearte tanto en el 17, que debías estar ahí, pero no estabas, y aún así te hice el amor en su cuerpo, con acento dulce, del sur, al fin que ella estaba ahí, desnuda, suspirando, apretándose a mis espalda y carajo, que hermosas tetas tiene.
Afuera hacía frío, pero sólo afuera, la ciudad estaba iluminada pero no más que nuestros cuerpos, desnudos, la vista se disfrutaba aún más desde el ventanal en el piso 17.
- Cuando tenía 17 me enamoré de un tipo de 28- de pronto la charla tenía algún sentido, - estuvimos juntos por 3 años, pero yo era una niña, tenía que pedirle permiso a mis padres para salir, y él aguantó mucho, no siempre podía quedarme a dormir con él, a veces me da miedo las mentiras que mis hijas me dirán cuando las tenga -
Ella siguió hablando sobre el colegio y como la esperaba a la salida, para cuidarla, para llevarla a su cama en el tiempo justo entre la puerta de la escuela y el regreso a la oficina.
17 años, y me acordé de ti, de mi ridícula moral que me privó tantas veces de tus labios, que me hizo atreverme a soñar apenas con el sabor de tus senos y el tacto de tus piernas. - le debo tanto y aprendí tanto de él - continuaba diciendo mientras mis pensamientos seguían e torno a tus caderas que no tuve, que aún pretendo y que están más lejos hoy que hace 4 años.
- ¿Cuál es tu color facorito? -
- rojo - le dije explicando no sé que cosa.
- mira, esta banda te va a gustar -
de pronto sonó la música desde su celular, y sonrío de esa manera tan sugestiva, con todo el rostro, con la mirada.
Yo volví mi vista a sus pechos, y mis manos siguieron a mi mirada, abrí su boca con mis labios, todas las palabras que tenía en la lengua se hicieron un corto suspiro, cerré los ojos e imaginé que su cabello ondulaba por mis dedos, que no había nada de malo en desearte tanto en el 17, que debías estar ahí, pero no estabas, y aún así te hice el amor en su cuerpo, con acento dulce, del sur, al fin que ella estaba ahí, desnuda, suspirando, apretándose a mis espalda y carajo, que hermosas tetas tiene.
sábado, 18 de febrero de 2017
Quererte se siente bien chingón
Quererte así se siente bien chingón,
aunque no sepas, o quizá
porque la idea es esa,
que no lo sepas,
que lo sospeches siempre
o que se te olvide a cada rato,
con el otro,
con el que estás tan feliz y tan equivocada,
porque pueden querer fuerte,
pero como yo ¿cuándo?
¿quién carajos?
con el alma en cada voz
en cada célula de la piel
en cada error que cometo con otras
en todas las camas en que no estás
pero quisiera,
en cada borrachera,
en cada bolero
que no sale de mis manos
pero que canto
hasta desgarrarme la garganta,
que no hay cielo
sin la luna de tu sonrisa,
que la eternidad me vale madre
si no estás tú,
que prefiero el infierno
si puedo recordar tu nombre,
porque a veces,
tantas veces,
no encuentro más dios que tu cabello,
ni más paraíso que el de tu piel,
a veces la única oración
que junta mis manos,
que separa mis labios
es "no te vayas, aún no amanece"
porque mi día despierta
sólo
cuando/cuándo
me despierto en tu mirada.
A veces tengo la certeza de que no duermo
pero aprendí a sobrevivir
sonriendo, queriéndote -que es lo mismo-
pero con los ojos cerrados.
aunque no sepas, o quizá
porque la idea es esa,
que no lo sepas,
que lo sospeches siempre
o que se te olvide a cada rato,
con el otro,
con el que estás tan feliz y tan equivocada,
porque pueden querer fuerte,
pero como yo ¿cuándo?
¿quién carajos?
con el alma en cada voz
en cada célula de la piel
en cada error que cometo con otras
en todas las camas en que no estás
pero quisiera,
en cada borrachera,
en cada bolero
que no sale de mis manos
pero que canto
hasta desgarrarme la garganta,
que no hay cielo
sin la luna de tu sonrisa,
que la eternidad me vale madre
si no estás tú,
que prefiero el infierno
si puedo recordar tu nombre,
porque a veces,
tantas veces,
no encuentro más dios que tu cabello,
ni más paraíso que el de tu piel,
a veces la única oración
que junta mis manos,
que separa mis labios
es "no te vayas, aún no amanece"
porque mi día despierta
sólo
cuando/cuándo
me despierto en tu mirada.
A veces tengo la certeza de que no duermo
pero aprendí a sobrevivir
sonriendo, queriéndote -que es lo mismo-
pero con los ojos cerrados.
viernes, 17 de febrero de 2017
Que no duela nada
Mi taza de café está fría/amarga/demasiado dulce
y la mañana se despertó con dolor en las piernas,
(no entre las piernas, en ellas, punzante)
miro mis manos y tiembla el espejo frente a mis ojos.
la risa suena a eco, a llegada tarde,
las manos se agitan tan cerca
que no sé si es un saludo o despedida,
el camino frente mis pasos se hace a un lado,
me reclama los olvidos, las promesas
que no quise ni pude cumplir
(sobre todo lo primero)
Yo quiero una cerveza fría,
es viernes y tengo el corazón vacío,
y la boca llena de sal,
yo quiero un cuerpo de mujer
para arropar mi sueño,
para calentar mis esperanzas
que se rompen,
a veces/casi siempre
en el siguiente paso.
para lamer/besar mis heridas,
para repetirme al oído
que quiere que no duela nada.
y la mañana se despertó con dolor en las piernas,
(no entre las piernas, en ellas, punzante)
miro mis manos y tiembla el espejo frente a mis ojos.
la risa suena a eco, a llegada tarde,
las manos se agitan tan cerca
que no sé si es un saludo o despedida,
el camino frente mis pasos se hace a un lado,
me reclama los olvidos, las promesas
que no quise ni pude cumplir
(sobre todo lo primero)
Yo quiero una cerveza fría,
es viernes y tengo el corazón vacío,
y la boca llena de sal,
yo quiero un cuerpo de mujer
para arropar mi sueño,
para calentar mis esperanzas
que se rompen,
a veces/casi siempre
en el siguiente paso.
para lamer/besar mis heridas,
para repetirme al oído
que quiere que no duela nada.
martes, 23 de agosto de 2016
Sonrisa de aire
Que tu sonrisa sea lo primero,
antes que mi taza de café,
antes que la lluvia,
antes que los buenos deseos
de tantos desconocidos
que me importan menos
que el viento que baila
entre tus labios,
cuando sonríes
y llenas mi mañana
de luz,
de música,
de ganas de seguir
para siempre, vivo.
antes que mi taza de café,
antes que la lluvia,
antes que los buenos deseos
de tantos desconocidos
que me importan menos
que el viento que baila
entre tus labios,
cuando sonríes
y llenas mi mañana
de luz,
de música,
de ganas de seguir
para siempre, vivo.
viernes, 19 de agosto de 2016
Homenaje a pato II
Empezar por decir una chingada,
no tengo ganas de nada
y todo me hace falta.
Empezar por reconocerse
en el papel arrugado
que guarda un mal poema
junto a un calcetín abandonado
- por su media naranja -
Empezar diciendo
aquí estoy yo
más jodido que vivo
a la mitad de un camellón
atiborrado de desconocidos.
Empezar pateando una pelota,
continuar pateando un muro,
rompiendo una puerta
que nomás no abre.
Empezar dejando que la rabia
nos consuma/nos levante
empezar haciendo
otra canción
para la puta soledad.
no tengo ganas de nada
y todo me hace falta.
Empezar por reconocerse
en el papel arrugado
que guarda un mal poema
junto a un calcetín abandonado
- por su media naranja -
Empezar diciendo
aquí estoy yo
más jodido que vivo
a la mitad de un camellón
atiborrado de desconocidos.
Empezar pateando una pelota,
continuar pateando un muro,
rompiendo una puerta
que nomás no abre.
Empezar dejando que la rabia
nos consuma/nos levante
empezar haciendo
otra canción
para la puta soledad.
Fico carente
Me duelen las manos,
tengo angustias clavadas
en el cuello y palabras
sin camino de regreso.
Tengo ganas de deshacerme
la mirada en llanto, drenar
la cólera y mi cara de
legítimo espanto.
Los pies encadenados,
la lengua seca
y en la espalda me brotan
recuerdos colorados.
Tengo ganas de volver
al rincón de mi pasado,
con besos jodidos,
caricias de fango.
Tengo la soledad brotando
en los poros de mi piel
como raíces que me anclan
a seguir callado.
Tengo un grito en la garganta,
besos en las manos,
caricias en los labios,
ganas de seguir cantando,
pero no tengo aire,
ni cama,
ni mujer,
ni nada,
ni papel en blanco.
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